Qué resolvemos en cada situación de lote
Los escenarios de aplicación no son recetas: son puntos de partida. Cada uno describe una situación concreta de manejo, qué se observa en el suelo y qué tipo de intervención biológica tiene sentido evaluar antes de decidir.
Suelos con rastrojo acumulado
Lotes en siembra directa con varios ciclos sin laboreo, donde el rastrojo se descompone lento y el carbono orgánico se mantiene plano. Se evalúa el aporte de microorganismos celulolíticos y el ajuste de la relación C/N antes de cualquier aplicación.
Ver línea de bioinsumos asociada
Rotaciones con cobertura
Sistemas que incorporan vicia, centeno o trébol como cultivo de servicio. El foco está en la mineralización del residuo y en cómo los hongos micorrícicos acompañan la transición entre cobertura y cultivo de renta.
Lotes con historial de fertilización química
Donde el fósforo extractable es alto pero la respuesta al fertilizante dejó de ser lineal. Se analiza la actividad microbiana de la rizosfera y la disponibilidad real de nutrientes antes de sumar un bioinsumo al plan.
Ambientes con compactación superficial
Suelos que pierden infiltración después de campañas húmedas. La intervención biológica se combina con ajustes mecánicos y de tránsito; sin ese orden, el efecto sobre los agregados estables es acotado.
Transición hacia manejo regenerativo
Productores que reducen laboreo y diversifican rotaciones en el sur de Santa Fe. Se define qué variables medir en el primer año y cuáles recién muestran tendencia después de varios ciclos.
Diagnóstico previo a la aplicación
Antes de recomendar cualquier producto, revisamos análisis de carbono orgánico, pH y conductividad. Si el diagnóstico no justifica la intervención, lo decimos y proponemos otro camino.
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